En la mayoría de concursos públicos, sin el Esquema Nacional de Seguridad no se valora la oferta. Fulkro se construyó para resolver eso: una plataforma que implantaba el ENS de una empresa de principio a fin —categorización, riesgos, documentación, evidencias y verificación técnica— y dejaba el expediente preparado para la auditoría de una entidad acreditada por ENAC. Fulkro no emitía el certificado: lo emitía esa entidad, ajena al proyecto.
El diseño partía de una regla: las decisiones normativas las tomaban motores deterministas, no un modelo de lenguaje, para que fueran trazables ante el auditor; y un experto en ENS revisaba y firmaba cada entregable.
Fulkro cerró en septiembre de 2026. No hay servicio comercial activo: no se aceptan clientes, no se presta soporte y no se atiende ninguna solicitud. El código de la plataforma se está liberando como open source en github.com/Fulkrodev/Fulkrosys. Esta página se conserva como descripción de lo que el sistema hacía, no como oferta.
Para cumplir el ENS se podía contratar una consultoría —lenta y que acaba dejando una carpeta de documentos— o comprar un software de cumplimiento, potente pero que maneja la propia empresa con su equipo técnico. Fulkro era lo tercero: la mecánica de una plataforma, operada de principio a fin por quien prestaba el servicio.
Reuniones durante meses para acabar con un montón de Word que alguien de la empresa tiene que mantener vivo.
Una herramienta enterprise que se entrega con sus llaves: hay que saber de seguridad y dedicar un equipo a operarla.
Generaba, conectaba y verificaba todo el ENS, y la operaba el propio servicio de principio a fin —incluida la implantación técnica—. El cliente veía, aprobaba, firmaba y concedía permisos.
El Esquema Nacional de Seguridad tiene decenas de reglas: qué nivel corresponde, qué medidas, qué documentos y qué pruebas. En una consultoría eso lo hace una persona a mano, despacio. En Fulkro esas reglas estaban programadas dentro de la plataforma, así que se aplicaban completas, iguales y rápidas todas las veces; después, un experto en ENS lo revisaba y lo firmaba. La parte técnica —implantar las medidas en los sistemas del cliente y corregir lo que fallara— también la ejecutaba el servicio, con los accesos que el cliente concedía. El cliente no tocaba un terminal: veía el avance, aprobaba, firmaba y daba permisos.
La consultoría de siempre es un gestor que lo hace todo a mano durante meses y entrega una carpeta de papeles. Un software de cumplimiento es el programa de Hacienda: te lo dan y lo rellenas —y lo entiendes— tú. Fulkro era aportar los datos y que el sistema hiciera las cuentas solo —las fórmulas ya venían metidas—, que un experto lo revisara y lo firmara, y recibir la declaración terminada. El cliente solo aprobaba y firmaba.
La parte menos habitual del planteamiento era hacer también la implantación técnica y la remediación sobre los sistemas del cliente, no solo los documentos. Siempre con el mismo flujo: se propone → el cliente autoriza y da acceso → se ejecuta y se reverifica.
La consultoría de siempre te entrega documentos y te deja a tu suerte. En Fulkro, una plataforma propia hace el trabajo pesado del Esquema Nacional de Seguridad —categorización, riesgos, documentación, evidencias— y un experto lo revisa y valida —siempre el mismo, de principio a fin— antes de que llegue al auditor. No necesitas saber de seguridad: lo operamos nosotros y tú ves el avance en tiempo real, revisas, apruebas y firmas. Más abajo lo ves por dentro, pantalla a pantalla, en los tres portales.
Todo el ENS vive en un sistema conectado: nada de plantillas sueltas que acabas rellenando tú.
Lo que la consultoría tradicional tarda medio año, aquí se mide en días, con revisión manual experta y plazo por escrito.
La plataforma vigila tu nube en continuo y escanea tus sistemas en busca de fallos de forma periódica, y un experto valida los hallazgos y descarta las falsas alarmas. En nivel Alta, además, un pentester externo hace el test de intrusión. Tú no tienes que ser técnico.
El Esquema Nacional de Seguridad ha dejado de ser un trámite posterior. Cada vez más pliegos lo exigen como requisito de entrada: si no acreditas la conformidad, la mesa de contratación ni siquiera valora tu oferta. Quedas fuera antes de competir.
Contratos que antes se ganaban dejan fuera a quien no acredita el ENS. Y no compite quien no entra.
Cuando el ENS se exige como solvencia o habilitación, hay que acreditarlo con la oferta. Sin él, no se llega a valorar la oferta económica ni la propuesta técnica.
La consultoría tradicional tarda meses. Cuando sale el pliego, ya no llegas. La conformidad hay que anticiparla.
El Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC) ha confirmado que la conformidad con el ENS puede exigirse en los pliegos como requisito de habilitación, criterio de solvencia técnica, criterio de adjudicación o condición especial de ejecución. Cuando se configura como requisito de solvencia, su acreditación debe aportarse junto con la oferta y verificarse antes de la adjudicación: su incumplimiento es causa de exclusión. Regulado por el Real Decreto 311/2022. Y no es doctrina antigua: el TACRC sigue resolviendo recursos sobre cláusulas ENS en pliegos este mismo año (p. ej., Resolución 125/2026, de 29 de enero).
No son renders: son capturas del producto. El trabajo pesado ocurría en el portal de administración; el cliente apenas tocaba nada en el portal del cliente —veía, aprobaba y firmaba—; y el portal del auditor era lo que recibía la entidad certificadora.

Fulkro aplicaba el ENS sobre sí misma. La plataforma mantenía su propio cumplimiento bajo el mismo rigor que implantaba en el cliente, para no introducir riesgo en su organización.
Así funciona la contratación pública: la conformidad con el ENS se comprueba antes de adjudicar, y quien no la tiene queda fuera. Esa asimetría es la que Fulkro intentaba cerrar.
Cuatro fases, una plataforma que las orquestaba y un experto al lado en cada decisión. El cliente revisaba, autorizaba y firmaba.
Se analizaba la situación de partida, los pliegos a los que la empresa concurría y el nivel ENS que le correspondía de verdad. El resultado era un punto de partida con números: dónde estaba y cuánto le faltaba.
De ahí salía una hoja de ruta priorizada, ajustada al nivel ENS y al alcance real del contrato. No era un paquete cerrado: solo las medidas que aplicaban, en el orden correcto y con plazos.
Se ejecutaba sobre la plataforma: políticas, análisis de riesgos MAGERIT, controles, evidencias y verificación técnica. No terminaba en un PDF: cada medida quedaba enlazada con su evidencia.
La empresa llegaba a la auditoría ENAC con el expediente completo, entregado al auditor en su propio portal de solo lectura. Después venía el mantenimiento de la conformidad.
Fulkro no era una consultora con plantillas de Word, sino una plataforma de cumplimiento. Punto por punto, así se repartían las diferencias.
| Fulkro | Consultoría ENS tradicional | |
|---|---|---|
| Tiempo hasta la certificación | Días (proceso afinado y automatizado) | Meses de trabajo por horas de consultoría |
| Modelo económico | Cerrado por adelantado, en función del nivel ENS | Presupuesto a medida que se ajusta sobre la marcha |
| Documentación ENS | 46 entregables ENS generados por la plataforma | Plantillas genéricas que rellenas tú |
| Portal para el cliente | El cliente ve, autoriza y firma en su portal | Correos, Excel y carpetas compartidas |
| Análisis de riesgos MAGERIT | Integrado y conectado a las medidas | Hoja aparte, sin trazabilidad |
| Verificación técnica y pentest | Motor propio (scan en Media, pentest en Alta) | Se subcontrata aparte y se factura aparte |
| Entrega al auditor ENAC | Portal de solo lectura con todo el expediente | Envío manual de documentos por email |
| Simulacro de auditoría | Simulacro previo antes de la auditoría real | Normalmente no se hace |
| Mantenimiento post-certificación | Vigilancia continua y detección de cambios | «Hasta la renovación, ya nos llamas» |
| Soporte cuando surge algo | Trato directo con el experto, también en plena auditoría | Horario de oficina y tickets que tardan días |
| Quién te atiende | Un experto que conoce el caso, siempre el mismo | Comercial primero, técnicos rotando después |
El ENS no es solo cosa de la Administración: alcanza a las empresas que le prestan servicios tecnológicos. Estos son los perfiles que más nos llegan.
Todo el cumplimiento ENS vive en un único sitio, conectado de principio a fin: lo que decides en riesgos se refleja en las medidas, las medidas piden sus evidencias, y las evidencias llegan listas al auditor.
Un espacio claro y sin jerga donde ves el avance, revisas las decisiones técnicas, autorizas las verificaciones y firmas con validez electrónica. Tú decides; nosotros operamos la parte difícil.
Análisis antivirus, verificación criptográfica y almacenamiento inmutable de cada prueba.
El análisis de riesgos integrado y conectado con las medidas que aplican a tu sistema.
Los 46 entregables ENS del expediente, generados y versionados por la plataforma a partir de sus 131 plantillas de documento, y revisados por un experto antes de la firma.
El auditor recibe un acceso de solo lectura con todo el expediente ordenado. Y antes de la auditoría real, hacemos un simulacro para que no haya sorpresas el día clave.
El Esquema Nacional de Seguridad (ENS), regulado por el Real Decreto 311/2022, es el marco español de ciberseguridad obligatorio para los sistemas que tratan información o prestan servicios al sector público. En la mayoría de las licitaciones públicas, acreditar la conformidad con el ENS es requisito para que la oferta se valore: sin él, la mesa de contratación no entra a valorarla.
El objetivo del diseño era medirlo en días, no en meses: la plataforma implantaba el ENS de forma determinista y un experto lo revisaba manualmente, lo que acortaba los plazos frente a la consultoría tradicional. El plazo concreto dependía del nivel (Básica, Media o Alta) y del punto de partida.
El nivel ENS que corresponde al sistema (Básica, Media o Alta) y el alcance del contrato. La Básica es la menos exigente y se acredita por declaración de conformidad, sin auditoría externa; la Alta es la más exigente e incluye test de intrusión externo. El nivel lo fija la categorización del sistema, y muchas veces lo impone el propio pliego.
No. La plataforma hacía el trabajo técnico y un experto lo validaba; el cliente veía el avance, aprobaba y firmaba desde su portal, en lenguaje claro y sin jerga.
No, nunca. En los niveles Medio y Alto, el certificado de conformidad lo emite una entidad de certificación independiente acreditada por ENAC, ajena a Fulkro, lo que evita conflictos de interés. Fulkro implantaba, preparaba y acompañaba hasta la auditoría; el nivel Básico se acredita por declaración de conformidad, sin auditoría externa.
Una consultora tradicional entrega documentos de Word y depende de horas de personas. Fulkro era una plataforma: aplicaba el ENS de forma determinista y conectaba riesgos, medidas, evidencias y dossier de principio a fin, escaneaba los sistemas del cliente y vigilaba su nube, y un experto revisaba el resultado.
El detalle de como estaba construido todo esto está en el repositorio del proyecto.
Si no acreditas el ENS, la mesa de contratación ni entra a valorar tu oferta.